Entonces llegó el dia 24, lento empezó aunque fue agradable escuchar la voz de la Pauli diciéndome flojo, despierta – Que había entrado a la pieza a ver no se qué cosa en la vía de Luis y así despegué un ojo, pero pensé en que faltaba que se bañara Luis todavía así es que volví a dormirme, me desperté de nuevo cuando me tocó bañarme a mí, lo mismo que el día anterior solo que esta vez la enfermera me acompañó al baño y esperó a que estuviera en pelotas sentado sobre la silla que pusieron dentro de la ducha, era de las celeste y de las mayorcitas así es que por supuesto que no me aproveché de la situación
-Don Francisco Lopez
Le dice la Susana a mi nuevo compañero de pieza
-Así es
Responde don Francisco
-A ver, muéstreme su patita
Ni siquiera me saludó la Susana, al menos no me miró a la cara cuando saludó al aire, como que me evita a propósito, me cae mal parece ahora, parece que ser cree importante, creo que es la enfermera jefe cuando está de turno. Bueno, ya no me importa la Susana así es que vuelvo a lo que fue mi día, escribiendo mientras escucho todas las novedades sobre lo de la cárcel de San Miguel, que me importa a mí, total no creo que llegue a caer en la cárcel alguna vez. Entonces me bañé y me desperté, a pesar de haber dormido como tres horas, estuve despierto hasta el desayuno… me pegué viendo como enterraban al que vendía discos pirateados en la calle y que se murió quemado en la cárcel, estaba lleno de gente el funeral, si con la tele yo creo que fueron hasta los que lo vieron una vez en la vida, si en este país todos los que mueren y sus historias son presentadas en las noticias, terminan siendo enterrados como héroes nacionales, si a este le pusieron su reggaetón preferido mientras metían el ataúd en la repisas esas de los cementerios mientras un guatón-pelao-con-anteojos-oscuros con pinta de lucha libre atajaba a su mamá para que no dejara la cagada.
Después de tomar desayuno me quedé dormido escuchando Sigur Rós y Luis también dormía al lado, todavía esperando, cagado de hambre, que lo llevaran a pabellón. Más tarde llegaron a abrirme el vendaje del pie para que lo viera otro doctor, uno veterano ahora, el veredicto fue el mismo, la única novedad es que ahora la enfermera me tenía que sacar los puntos del tajo y las partes muertas para que, posteriormente, me injertaran esa parte, me quedé con el pie sin vendaje envuelto en una tela azul como de papel y llegó mi papá como a las diez y media, venía con un The Clinic en la mano el cual yo se lo pedí y él, contra todos sus principios, finalmente me lo trajo, parece que me quiere más de lo que yo pensaba, entonces me puse a leer mientras él trabajaba al lado mío en el computador y con el celular, leí como dos páginas y me quedé dormido de nuevo hasta que me desperté cuando sentí que mi viejo me descubría el pie para mostrárselo a un viejo cuico al cual no conocía, dormitando escuchaba como criticaban al Clinic y el viejo cuico le preguntaba en que andaba Osvaldo hasta que llegó la enfermera a torturarme un rato y los echó a los dos, así es que, así no mas, a puro bisturí empezó, entonces me tomé un traumeel y me dieron veinte gotas para el dolor, la verdad es que tanto no me dolió yo ahí leía el Clinic y así además, por la naturaleza del acto de leer un diario, tapaba de mi vista lo que me estaban haciendo, todo esto mientras puse todas las canciones de Radiohead en aleatorio, entonces me mostró la enfermera un pedazo de piel que me sacó, bien fea estaba la cuestión y yo me dedicaba a criticar al hospital porque nadie tenía ganas de operarme todavía. Pasó un rato y llegó la Shlomit, linda ella, tierna, si es que aquí casi todas las enfermeras son lindas y tiernas, algunas no tan lindas, pero tiernas es la tónica general, deben tener un ramo de ternura en la universidad, probablemente se llame trato al paciente o algo así. Entonces entró la Shlomit y le llamó la atención que estuviera escuchando Radiohead y me preguntó si fui al concierto, yo le respondí que sí, que estuvo bueno, pero algunos detalles técnicos jugaron malas pasadas, después ella me dijo que le gustaba otro grupo también que se llamaba Sigur Rós, sorprendido yo le respondí que hace no mucho rato estábamos escuchando Sigur Rós para dormir tranquilos en la mañana.
Después de tomar desayuno me quedé dormido escuchando Sigur Rós y Luis también dormía al lado, todavía esperando, cagado de hambre, que lo llevaran a pabellón. Más tarde llegaron a abrirme el vendaje del pie para que lo viera otro doctor, uno veterano ahora, el veredicto fue el mismo, la única novedad es que ahora la enfermera me tenía que sacar los puntos del tajo y las partes muertas para que, posteriormente, me injertaran esa parte, me quedé con el pie sin vendaje envuelto en una tela azul como de papel y llegó mi papá como a las diez y media, venía con un The Clinic en la mano el cual yo se lo pedí y él, contra todos sus principios, finalmente me lo trajo, parece que me quiere más de lo que yo pensaba, entonces me puse a leer mientras él trabajaba al lado mío en el computador y con el celular, leí como dos páginas y me quedé dormido de nuevo hasta que me desperté cuando sentí que mi viejo me descubría el pie para mostrárselo a un viejo cuico al cual no conocía, dormitando escuchaba como criticaban al Clinic y el viejo cuico le preguntaba en que andaba Osvaldo hasta que llegó la enfermera a torturarme un rato y los echó a los dos, así es que, así no mas, a puro bisturí empezó, entonces me tomé un traumeel y me dieron veinte gotas para el dolor, la verdad es que tanto no me dolió yo ahí leía el Clinic y así además, por la naturaleza del acto de leer un diario, tapaba de mi vista lo que me estaban haciendo, todo esto mientras puse todas las canciones de Radiohead en aleatorio, entonces me mostró la enfermera un pedazo de piel que me sacó, bien fea estaba la cuestión y yo me dedicaba a criticar al hospital porque nadie tenía ganas de operarme todavía. Pasó un rato y llegó la Shlomit, linda ella, tierna, si es que aquí casi todas las enfermeras son lindas y tiernas, algunas no tan lindas, pero tiernas es la tónica general, deben tener un ramo de ternura en la universidad, probablemente se llame trato al paciente o algo así. Entonces entró la Shlomit y le llamó la atención que estuviera escuchando Radiohead y me preguntó si fui al concierto, yo le respondí que sí, que estuvo bueno, pero algunos detalles técnicos jugaron malas pasadas, después ella me dijo que le gustaba otro grupo también que se llamaba Sigur Rós, sorprendido yo le respondí que hace no mucho rato estábamos escuchando Sigur Rós para dormir tranquilos en la mañana.
-Mañana nos bañamos en la ducha entonces.
Me pregunta Moises, un enfermero de pantalones celestes.
-Si po logo.
-Entonces son una, dos, tres… no, dos bolsas si ya no tienes vía.
-Mejor una de pie de las grandes, esa me pusieron hoy día.
-Ya po, entonces te dejo el piyama este de dos piezas.
-Ok, nos vemos.
-Chao.
Y por mientras veía una noticia del crucero más grande del mundo, 2500 trabajadores y 8000 pasajeros, ¡Qué ridículo! si al final es como un hotel de esos que hay en todas partes del mundo, pero la única gracia es que se va moviendo sobre el mar, la industria del turismo va a terminar convirtiendo a todo el mundo en un montón de hoteles todos iguales y la culturas locales no van a ser más que algunos actores bien pagados con una rutina diaria, reproduciendo día a día lo que se supone que se hacía en su tierra antes de que las corporaciones gobernaran el mundo entero… uff, ataque de odio hacia la humanidad actual. Me acordé de la película wall-e donde lo que quedaba de homo sapiens vivían en una nave espacial tipo crucero, igual al que salía en la tele, solo que la gente tenía que andar en unas sillas especiales porque como no había mucha necesidad de moverse, eran todos fofos e incapaces de caminar, todo esto porque la humanidad se encargó de pitearse la tierra así es que se paseaban por el espacio buscando algún planeta que permitiera sustentar la vida nuevamente. Ahora muestran un día en la vida de la primera dama, ya, mejor me ahorro los comentarios y las piñericosas.
Entonces, volviendo al encuentro con la Shlomit, mientras me tomaba la presión, le explicaba a Luis que el grupo que había escuchado en la mañana eran de Islandia, que se paseaban por ese peculiar país y empezaban a tocar en la mitad de la nada y la gente aparecía de la nada y se ponían a escucharlos, también comentó que Islandia es el país más feliz del mundo, cosa que yo también sabía, pero no confiaría tanto en un estudio tan pretensioso como para afirmar tal cosa, entonces seguimos conversando, yo le dije que se supone que a Radiohead los iba a telonear Sigur Rós, notable concierto hubiese sido, sin embargo terminó viniendo Kraftwerk, no menor, considerando que son los padres de la música electrónica que se conoce actualmente, también le dije que solo vi como tres canciones de Kraftwerk porque nos demoramos más de la cuenta en hornear unas galletas felices antes del concierto. Después le pregunté si le gustaba Explosions in the Sky, dijo que le encantaba, entonces yo le dije que tenía un concierto de explosions acá en el computador, material bastante difícil de conseguir, nos despedimos y se fue a controlar a otros pacientes... ¡Houston, he encontrado vida inteligente en el plantea de las enfermeras!… a todo esto Luis seguía ahí, ya perdiendo la fe en que lo iban a operar hoy.
Resulta que al final a Luis no lo van a operar, al menos no hoy, le dijeron que se fuera para la casa no mas y que tenía que esperar hasta que tuviese fecha de pabellón, si algo pasó en este hospital que decidieron no operar a la gente, locura de fin de año me imagino, deben estar todos los doctores traficando días libres entre ellos y entre tanto se olvidan que hay gente acá que también quiere abrir los regalos en la casa. Entonces llegó el almuerzo y ninguna novedad hasta que decidí ir a ver si había llegado Alex de pabellón, pero, en cambio, me encontré con el compadre del vacío de los siete metros que ya se iba yendo para la casa, así es que me fui de vuelta mi pieza y cuando iba llegando sentí la voz de la Shlomit que algo me dijo, me di vuelta y la vi vestida de no enfermera con unos blue jeans como hot pants, una blusa creo que a cuadros rojos y blancos como una onda con matices rockabilly y una flor grande en la cabeza, se veía bien, me gustó su estilo, le dije que andaba puro tomando presión a los pacientes y ya se iba para la casa, me dijo que no, que además se encargaba de bañarlos, en fin, la cosa es que arreglamos un encuentro casual que consistía en que ella va a venir a mi pieza a ver el concierto de Explosions in the Sky inédito que tengo guardado en el computador, espero que resulte y que no la reten por andar en encuentros casuales con pacientes, Pauli: capaz que pierdas el título de mi enfermera preferida. Entonces entré a mi pieza y al rato llegaron a visitarme, ya había empezado la novela del Luis y todavía no lo venían a buscar, estaba con mis visitas y les propuse ir a pasear al piso uno y salir afuera a fumarse un puchito, fuimos, después llegó mi padre, volvimos a la pieza y ahí estaba Luis, pasaron cinco minutos y finalmente lo vinieron a buscar, nos despedimos y partió, eso si más temprano tomó la precaución de darme el mail de su señora para que le enviara todo esto que estoy escribiendo, para que así se sienta importante por ser nombrado tantas veces en un libro o ensayo de libro o crónicas de hospital. Mi día termino entonces cuando fui a visitar al Alex que venía llegando del pabellón, como cuatro horas se demoró su cirugía, si parece que tenía el codo entero molido, ahí hablamos de lo penca que es cuando se te empieza a ir la anestesia y empiezas a sentir el dolor, pensando en que no va a terminar nunca de aumentar. A él también se le fue el compañero así que se me ocurrió que podría pedir un traslado de cama, porque este viejo que tengo al lado debe ser entero fome, más encima se supone que le iban a hacer un aseo quirúrgico mañana para sacar la infección y mandarlo para la casa en la tarde, pero como ya se sabe que no tienen ganas de operar los doctores, me lo van a dejar acá al lado mío con tratamiento de antibióticos así que ahí estará unos tres o cuatro días más. La cosa es que pregunté pero era bien difícil porque Alex está en la 310 que es sur y yo estoy en el norte y estos dos lados son independientes unos de otros en cuanto a estación de enfermería se refiere. Bueno, finalmente volví a mi pieza, me puse al día escribiendo y ahora el punto final se transforma en un nos vemos mañana palito parpadeante del Word.
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