sábado, 11 de diciembre de 2010

Día 22

  Y dormí harto, como desde las diez de la noche hasta las ocho de la mañana, no sé que tanto rato me duró el profenil en pastilla, pero supongo que dormía tan plácidamente que ni caché. Hoy no empecé a escribir desde la mañana así que tendré que ponerme al día, difícil tarea porque ha sido un día interesante, con decir que como ya puedo ir al baño me siento como tres toneladas más liviano y que ya me he paseado por todo el piso en silla de ruedas resume en muy pocas palabras que me siento bien.
 Entonces el día empezó tarde como a las 8 de la mañana, cosa buena  por un lado pero mala porque se juntó la lavada de presas matutina con el desayuno así es que estuve un rato con hambre mirando el desayuno que dejaron en la bandeja pero sin poder hacer mucho porque todavía estaba con las sábanas sucias y con la mesa con las cosas necesarias para lavarse.
  Y no escribí nada hoy día, debe ser porque me cansé con tanto paseo en silla de ruedas con neumáticos desinflados y porque al Luis se le ocurrió prender la tele, si ya agarró confianza el compadre, la prendió y se pegó en el primer canal que encontró, si quería puro hipnotizarse un rato, ya estaba empezando a pensar mucho. Además tuve un día ocupado, si de repente apareció Gabriel, resulta que el mismo domingo que se fue de alta tuvo que volver porque le dolía mucho, pero cuando llegó de vuelta la cama del lado mío ya estaba reservada y como dije que aunque no viera tele las noticias importantes llegan volando por el aire, efectivamente Gabriel llegó con la noticia de que en la cárcel de San Miguel hubo un incendio y se murieron 81 presos, lo cual no es menor, pero me imagino que le deben estar dando los canales nacionales a la noticia hasta que no sepan que más decir sobre eso. Ya, me dio sueño así mañana, si no tengo muchas interrupciones escribiré lo que me pasó hoy e iré relatando lo que me vaya pasando mañana.

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