miércoles, 22 de diciembre de 2010

Día 35

El último día

  Y llegó el último día, la verdad no lo siento distinto, se siente igual que el resto o incluso peor, si es que ya no aguantaba más acá. La ducha se sintió igual, el cantar el unplugged de Soda Stereo esperando que llegara el desayuno tampoco se sintió muy especial, llegó el desayuno, me lo comí  y después llegaron a retirar las sábanas sucias y mandé a que le dijeran a la Pauli que pasara a despedirse antes de que terminara su turno, si ahora casi nunca la veo porque no hay muchas cosas que las enfermeras de azul puedan hacer por nosotros en este momento, incluyo a mi compañero, si sólo estamos esperando que sanen nuestras heridas y poder irnos para la casa, bueno, la cosa es que al final la Pauli no apareció para despedirse, si hasta le tenía un sahne-nuss de regalo como premio por ser mi enfermera favorita y ella sabía que lo era y ahí supongo que, por convención social, después de aceptar un regalo, me tendría que haber dado un beso en la mejilla y yo hubiese tratado de apuntar lo más cerca de su boca posible, pero ni eso fue capaz de hacer en los treinta y tres días que estuve en este hospital así que voy a mandar a que alguien le diga que nada que ver que no se haya despedido y que fue mi enfermera favorita hasta hoy día, perdió el título en el último día que le faltaba para obtenerlo. Así que supongo que mi enfermera favorita va a tener que ser la Shlomit, aunque no sea enfermera todavía, pero porque ese día que ella terminaba su práctica, don Francisco me dijo que pasó como tres veces a despedirse, pero yo estuve mucho rato en la sala de recuperación después de mi operación así que no nos pudimos ver, entonces cuando la vea el próximo año, estudiando en el mismo campus donde estaré yo, le regalaré el chocolate que no le pude dar a la Pauli por lo desconsiderada que fue.
  Demás está decir que pasaron los doctores de pie y me miraron y me dijeron que se veía bien el injerto así que hoy me iba para la casa o, de otra manera, no estaría contando esto como el último día, así que el doctor Lagos se despidió y me deseó una feliz navidad.
  Igual extrañaré a las personas que hicieron que esta estadía fuese lo más agradable o, mejor dicho, lo menos desagradable posible: a la Gloria que definitivamente se ganó el premio a la enfermera más buena onda de todas, la más buena para tirar la talla y la que más me conversaba y me preguntaba cosas; a la Magaly que casi se pone a llorar ahora en el cambio de turno porque me iba y que se quejaba de que las mujeres eran muy lateras porque llamaban todo el rato, sobre todo unas que venían de forma privada a operarse, en vez de por el convenio con empresas, que creían que tenían a las enfermeras como esclavas, si hasta una vieja la llamó para que le fuera a aplicar su crema de noche; a la Vale que se fue el domingo porque terminaba su práctica final y su carrera universitaria de enfermería y se puso tan contenta cuando le regalé uno de los dulces peruanos que me trajo la Jane como felicitaciones por haber terminado su carrera y ahí me dio un beso para agradecerme, no como la Pauli; a la Pilar también, que andaba siempre con una sonrisa tan amable cuando venía a controlarme; a la Jaqui que no la vi tanto como las otras, pero me hizo un par de curaciones, era la más brigida para curar parece, me hizo la que tuvo que sacarme toda la piel muerta del tajo gigante y los puntos, esa estuvo buena;  a  la Susana, que tanto me gustaba mirarla y eso no más porque no me hablaba nada fuera de lo estrictamente profesional y la voz de niña que tiene; a Moises, que es un buena onda igual, aunque no se veía mucho, bueno para la talla igual que la Gloria; y bueno, por supuesto que a la Shlomit que ya he escrito acá mis razones, pero básicamente por ser linda y la más tierna en controlar a los pacientes y,  como no, porque le gusta la buena música y me gusta su estilo y sus fotos de perfil de facebook; y a la Pauli, linda, tierna, casi angelical, tan delicada para hacerme los procedimientos de enfermería, con ella el dolor pasaba a segundo plano, si uno la mira y se ven puras buenas intenciones, no podría pensar algo malo de ella, tan agradable que me imagino que sería tenerla de compañera en la vida, aunque quizás  sería demasiado agradable, demasiado sutil quizás, demasiado naïf, me imagino que la vida al lado de ella se vería como de colores pasteles, no mejor no, demasiado agradable para mí… el tremendo homenaje que te hice Pauli, considerando que ni siquiera te despediste de mi, igual siempre voy a pensar que, como enfermera, eres la mejor de todas y te recordaré por eso y la próxima vez que caiga en un hospital, aunque ojalá que no pase, me acordaré de ti y veré si hay alguna enfermera que te supere y , por supuesto, me seguiré acordando que no me dijiste adiós. Y bueno se extrañará también a todos los demás que, aunque no les haga una mención especial, o aunque no me sepa sus nombres, siempre me atendieron con la mejor disposición.
  Si al final, el estar treinta días en cualquier lugar no es menor, mas en un hospital, donde son treinta días en un mundo bastante reducido, especialmente cuando no me podía parar de mi cama, entonces las enfermeras y el personal que entra y sale pasan a ser tu conexión con el exterior, con lo que hay al otro lado de la puerta de la pieza y para hacer que la estadía no sea algo muy desagradable hay que involucrarse con esas personas y creo que ellos lo sienten y por eso son tan amables, si es una gran responsabilidad, ser todo el mundo, toda la visión y estar a cargo de todo lo sensorial  de una persona por algunos días. Aunque están los pacientes que vienen a hipnotizarse las 24 horas del día con la televisión, si no ven televisión, duermen… hipnosis y dolor, cuerpos inmóviles, caras imperturbables, esos no piensan en su mundo, su visión no se redujo porque ya estaba reducida y todo lo sensorial lo tienen dormido mucho antes de caer en la cama automática con botones, excepto el dolor, es lo único que podría mantenerlos alerta.
  Una mención especial también a mi amigo, el dolor, que supongo que me seguirá acompañando por un rato, aunque ya nos sabemos tratar, ya no me cae mal, ahora considero que es de los mejores amigos que he tenido y no creo que sea porque ya siento menos dolor, de hecho creo que me duele menos porque lo supe aceptar, si cualquiera que le echara un vistazo a mi pie hasta sentiría dolor sin tener porqué, me resigné a tu presencia tan imponente y desafiante, cuanto me has enseñado amigo, cuanto me has liberado, cuanto me has fortalecido, ahora ya sabré como tratarte cuando me vengas a visitar, no digo que estas libre de entrar en mi casa cuando quieras, si tampoco soy masoquista, pero sé que llegas sin preguntar y no hay nada que hacer contigo mas que resignarse. No sé si el otro dolor eres tú también, el dolor de espíritu, el dolor interno, si es que no, serán parientes o amigos muy cercanos y si es así, al saber tratar con uno creo que se aprende a tratar con el otro, será la enorme satisfacción que se siente cuando uno pasa a ser el que toma el mando en vez de andar peleando y jugando al perseguirse con el dolor, al saber llevarte a ti, mi amigo, he sabido relacionarme un poco más con tu compañero, cosa que siento que me hace ser más fuerte que antes. Escribo todo esto escuchando grupos como Red Sparowes o God is an Astronaut, los cuales me parecieron bien ad hoc para el momento. Cuando estuve en el Salvador pensé que la morfina había pasado a ser mi mejor amiga, hay un poema de Bertoni que dice:

MORFINA
nadie
más veloz
que el dolor

ni siquiera
la morfina

  Y es cierto, eres el más rápido de todos, implacable, aunque la morfina definitivamente es agradable, y sigue siendo mi amiga, no eres tan rápida como el dolor, pero eres una experiencia en si misma, tan agradable, tan placentera, eres la definición del alivio, que alivio más pleno, más eficiente, aún así tu eres un mucho mejor amigo, la morfina no te enseña nada, o nada constructivo, sólo te enseña lo rico pero lo traicioneras que son las drogas, te dan de lo mejor, pero te piden más y uno es capaz de entregar todo por volver a tenerlas y tu, morfina, eres como una relación de una noche con la mina más rica, lo placentero, lo agradable, lo irracional, pero después qué y como dije antes, estas dispuesto a entregar todo por volver a tenerla. En cambio tu, mi amigo, enseñas pero no pides nada a cambio, lo único que pides a cambio es un poco de aceptación, y solo con eso ya empiezas a mostrar algunos signos de simpatía.  
  Y mientras estoy acá escribiendo sobre el dolor, la Jaqui me está curando el pie y me está sacando los puntos que tenia bajo los dedos y duele, harto, pero estoy haciendo como si me gustara y mientras escribo se me olvida, hago una pausa para recuperar la idea y me vuelve a doler.    
  Vino recién alguien a preguntarme sobre mi licencia, pero yo no sabía nada sobre eso, como que se enojó un poco, le dije que no sabía nada porque mi licencia no la estaba tramitando la mutual sino que me dijeron la otra vez que era el ISL, ofuscada se fue, supongo que a hacer unas llamadas, la verdad poco me importa mi licencia en este minuto, mientras esté acá, no tengo ningún gasto y ninguna necesidad y sé que una vez que me la empiecen a pagar tienen que pagarme desde el minuto en que fue mi accidente, así que si eso es antes o después, me da lo mismo.


La vuelta a casa...

   Y llegué a mi casa, entré y la verdad no supe qué hacer, como que me quedé esperando que pasara algo, pero qué iba a pasar, por el momento es lo mismo que en el hospital, pero con más cosas que ver y con una cocina desafiándome a ver si me puedo preparar una leche con café helada y un pan con palta, lo cual he echado mucho de menos, en este minuto estoy solo así que tendré que arriesgarme no más. Y bueno, creo que hasta acá llegó la historia, ahora será una larga espera para volver a caminar y espero que, a pesar de mi condición, algo interesante pueda hacer en este verano mientras me dure la licencia, aunque yo creo que harto me va a durar, la ocupación en que me desempeñaba no es como para ir a trabajar con muletas. Fue interesante conocer la experiencia de vivir en un hospital, aunque con varias partes no muy agradables y podría haber durado un poco menos, también podría haber habido alguna enfermera soltera y arriesgada dispuesta a tener un desliz de hospital conmigo. No sé como terminar esta historia, dan ganas de escribir algo interesante, pero qué puede ser, si al final el relato era básicamente el relato de mi vida cotidiana, pero el ser en un hospital era lo que la hacía interesante y ahora ya no me encuentro ahí, creo que el escribir en algún minuto se transformó en una necesidad, en alguna forma de catarsis y, de alguna manera, hubo una retroalimentación inconsciente entre el hecho de escribir y la experiencia misma que se iba relatando, es decir, al estar registrando lo que hacía y obviamente queriendo registrar algo que valga la pena, quizás  inspiraba a que las cosas que yo hacía fueran más interesantes también, así como para tener algo que contar, no me iba a poner a escribir sobre la programación de algún canal de televisión, es por eso mismo que hay como cinco días que no existen, porque no podía salir de mi pieza y mi compañero no aportaba mucho, mi mundo se había abierto un rato cuando podía pasearme a lo mario kart por el hospital y además tenía a un amigo que me acompañaba, pero después se redujo tanto que ya no valía la pena relatarlo y ahora salgo y viajo en el auto hacia mi casa con una sensación extraña, impávido al ver tanta gente, tantos autos, tanto movimiento impredecible, tanto descontrol, repentinamente el mundo se abre de nuevo y yo me veo un poco confundido, sin saber donde fijar mi atención, sin saber con qué cara mirar tanto ajetreo, tanto que ahora, aunque quisiera, ni sabría como relatarlo. ¡Me han sacado de mi cáscara de nuez!   

jueves, 16 de diciembre de 2010

Día 30

Hoy día no tengo nada que decir, excepto que han pasado 30 días desde mi accidente, que el sol salió por encima de la cordillera y se puso donde termina mi ventana, que soy un día más viejo y que soy un capítulo de serie, un capítulo de libro, una película, una entrevista y un documental más culto.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Día 29

La última operación



Y empezó el día 29, esta vez esperando una operación,  la mejor forma de hacerlo es, después de bañarse, dormir hasta que me toque ir al pabellón, efectivamente eso hice y como  a las diez y algo me llevaron a pabellón, estuve un rato esperando en el pasillo de las salas de operaciones mientras, en la que estaba más cerca de mí, escuchaba ruidos de herramientas eléctricas, algo importante deben estar haciendo me imaginé, hasta que un doctor se dispuso a mirar por la ventanita de la puerta y comento con quien tenía al lado que estaban haciendo una amputación de brazo, ya ambientado en este lugar peculiar y poco nervioso,  dada la poca gravedad de mi operación y la experiencia que ya tenía en cirugías de pie, me puse a revisar mis radiografías y TAC’s que estaban a los pies de mi cama, examiné con detención los fierros que me pusieron en los dedos, en el segundo dedo, el triste, ya que parece estar más dormido que los demás y está mirando hacia abajo, me pusieron una placa con tornillos que une el metatarso con una clara fractura en la mitad, en cambio en el tercer dedo, el cual resucitó en cuanto a sensibilidad después de la operación, la fractura es más arriba, donde el metatarso se une con el tarso y ahí tengo el hueso fracturado en muchas partes pequeñas, en este dedo me pusieron como una placa con hoyos, parece una cadena en la radiografía, todo esto fijado con muchos tornillos, unos seis, siete o quizás más. Bueno, en eso estaba cuando me llevaron afuera del pabellón número nueve, en el cual me iban a operar, la puerta estaba semiabierta y pude ver como limpiaban la sangre de la operación anterior que quedó en el suelo, esperé a que terminaran la limpieza e ingresé, me conectaron las cosas pertinentes y me pusieron una vía, esta vez le dije que me la pusiera de una en el antebrazo, era la misma que para la primera operación intentó ponérmela en la mano y después en la muñeca, todo esto mientras yo miraba y sumado al hambre que tenía, me empezó a bajar la presión y comencé a transpirar helado hasta quedar completamente mojado, como si estuviese saliendo recién de una piscina, en eso me empezó a apretar la faja que mide la presión y cuando terminó miré al monitor y mi presión había bajado a 80 sobre 60, esta vez evité todo eso y me la puso al tiro donde yo quería, después llegó el anestesista y me puso la raquídea, en eso llegó el doctor Lagos ya listo para hacerme el injerto, me preguntó el anestesista si quería dormir y le dije que si, así que me pusieron una jeringa en la vía y en un par de minutos perdí la conciencia hasta despertar en la sala de recuperación como a las tres de la tarde, a esa altura se me estaba empezando a pasar el efecto de la anestesia así que pedí un analgésico y me dieron un jeringazo de profenil, ya más aliviado pero con ganas de volver a la pieza y comer algo, aparece la Pauli, sorprendida me pregunta cómo me fue, yo le dije que bien y se fue a ver a su madre que estaba un par de camas más allá porque la habían operado, hace poco supe que era porque se rompió los meniscos. Esperé un rato y me trajeron de vuelta a mi pieza, apareció mi madre y después la once, comí con ansias y al rato mi mamá se fue porque tenía cosas que hacer. Y ahí empiezan mis primeras horas de cinco días que tendré que estar tendido en esta cama sin pararme ni para ir al baño, primero vi un capitulo de Life sobre los peces, una serie de la BBC con unas imágines increíbles sobre los animales, más aún cuando se ve en alta definición, una vez que terminó me puse a ver una entrevista de Cortázar del año 1977, todavía no la termino de ver de hecho si dura como dos horas.
Y acá estoy, de nuevo sin la posibilidad de moverme, después de que conocí todo el hospital y me imagino que era el paciente más aventurado en ese sentido, ya hice mío este lugar, me pertenece y ahora me lo vienen a quitar, mi mundo nuevamente se reduce a esta pieza, es como retroceder en mi recuperación, cosa que me tiene un poco de mal ánimo. Quisiera poder controlar mi inconsciente y poder vivir estos cinco días en el limbo entre la realidad y los sueños, poder estar todo el día durmiendo y acordándome de los sueños, despertándome solo para escribirlos , pero se me hace extremadamente difícil, al parecer siempre he vivido con una sobredosis de conciencia, nunca me acuerdo de mis sueños por lo que siento que me falta algo, hace algunos días vino el Pito y conversamos sobre ese tema, y sobre la posibilidad de controlar el poder acordarse de los sueños, en esos días me habías acostumbrado al horario de que me despertaran a las seis de la mañana y por algún tiempo logré despertarme solo antes de que la enfermera lo hiciera y soñando, pero no me duró mucho, desde que comencé a escribir y a poder pasear, me despierto todos los días con mucho sueño como si no me alcanzara para reponer la energía que repentinamente empecé a gastar.
Antes de ayer supe que a la Shlomit la iban a trasladar al nuevo Duoc de San Joaquín, al lado de donde iba todos los días por algunos años cuando estaba en la católica, la cosa es que la carrera que pretendo estudiar también está en la misma sede donde estará ella, así es que ese día no va a ser la última vez que la voy a ver, recién supe también, para qué voy a explicar cómo llegue a saberlo, pero supe que la Pauli compró el mismo ticket de descuento que yo en un restaurante italiano en el patio bellavista, capaz que nos encontremos el mismo día comiendo, si algo pasa que estoy atrayendo a la gente que me está comenzando a interesar, parece que ahora ando con una especie de aura pegajosa. Ahora voy a seguir viendo a Cortázar y quizás leer un poco en internet sobre cómo tomar conciencia de los sueños y así poder hacer que, hasta que me pueda parar, sea todo un gran sueño complejo que me dé de que preocuparme un rato. 

martes, 14 de diciembre de 2010

Dia 28

Día Fome



Nuevamente el día empezó igual que los otros, tomé desayuno y después  me puse a ver Toro Salvaje de Scorsese, como una hora después llegó el doctor Lagos a observar mi pie, me dijo que existe la posibilidad de que ellos puedan hacerme un injerto mañana, así es que mañana sabré que pasará conmigo, si no, me voy mañana mismo y vuelvo como en enero o, si es que me operan, estaré como una semana más, pero ya listo, tendría que volver solo a las curaciones.  Así es que seguí viendo la película, buena película era, terminó y después seguí durmiendo escuchando las sonatas de piano de Beethoven y abrazado a la almohada imaginándome que era una enfermera soltera, aunque no pensaba en ninguna en específico si parece que no existen enfermeras solteras. La verdad estoy un poco más desanimado que otros días, mi compañero de aventuras, el Alex, ya se fue y creo que hoy día no recibiré visitas y además mi compañero de pieza no es de lo más entretenido, creo que tendré que ir al parque y leer toda la tarde para matar el aburrimiento y la soledad. Tampoco creo que vengan amigos con más medicina natural, incluso ayer tuve que depositarle al Lepe para que viniera con el Jorge, con esos amigos no voy a llegar a ningún lado parece, si no tenían ni papel los miserables.
  Ahora estoy tratando de conseguirme una bata para poder salir a leer porque la que tenía se la llevaron para lavarla es que con mis aventuras por el parque estaba un poco sucia. Siento que mi inspiración artística ya se me fue, me falta una musa inspiradora parece  y siento también que los días acá se han vuelto muy fomes y monótonos, debe ser el hábito a esperar que algo quiebre el unísono  como decía Cerati.
  Y llegó mi bata y salía a pasear al parque, menos mal que existe ese lugar porque tanto tiempo sin sentir el viento y el sol puede ser definitivamente dañino, iba llegando y le dije a una señora del aseo que me llevara a la mejor sombra del lugar, efectivamente me llevó a la mejor sombra al lado de un banco, pero todo estaba bien hasta que empezaron a llegar las otras del aseo y se reunieron todas en el banco y hicieron un sorteo de amigas secretas para la navidad, el regalo tenía que ser de dos lucas y después se pusieron a hablar de la vida dentro del trabajo y de quien le tenía mala a quien y todas esas cosas que entretienen a la gente, inventando altercados ficticios y armando equipos para disfamar a una persona y cuanta cuestión. Y bueno, finalmente pude leer tranquilamente hasta las siete para poder llegar a comer. Recién supe que me operaran por última vez (espero) mañana a las 9 de la mañana, así es que estaré acá hasta el lunes o martes de la próxima semana y bueno eso, hoy día ando fome.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Día 27

  La misma rutina de siempre, hoy día muy temprano, como a las seis de la mañana y prácticamente obscuro, hasta el mismo video de Jamiroquai, el del Robinson 44, estoy viendo en este minuto. Hasta el momento lo más emocionante que ha pasado fue el cambio de turno, la Gloria se lo entregaba a la Pilar, de las de celeste muy buena onda, siempre feliz y radiante, y además estaba la Shlomit que me saludo afectuosamente y escuchaba atentamente y también estaba la Susana, indiferente como siempre, no sé si será así con todos o sólo conmigo, que después de la experiencia del día 18 se pone muy nerviosa cuando me ve. Ya me imagino cuando me vaya y les deje el link para que lean todo lo que he escrito, como va a ser comentario de todas las enfermeras, mejor que mil alegatos en el libro de reclamos, junto con el link les dejaré un mensaje alentando a que me agreguen todas a facebook y con las que puedan podríamos arreglar algún encuentro formal en alguna parte de la ciudad. Voy a ir a pasearme un rato por la pieza de Alex y volveré cuando venga la Shlomit a controlarme. Fui a pasear, pero estaban curando al compañero de Alex que tiene unas escaras en la raja así que no pude entrar, iba llegando a mi pieza y a un hombre que está en la pieza del lado lo vinieron a buscar en una silla que quiero yo, pero que, al parecer nadie me puede conseguir, es mucho más deportiva que la que tengo yo ahora, con llantas con rayos de plástico, con los apoyabrazos con una forma más ergonómica para poder andar mejor y, lo más importante,  las pisaderas se pueden subir y tienen un cojín para apoyar la pantorrilla, de tal manera que no sería necesario ocupar la tabla ordinaria que le pongo yo a la mía para mantener el pie en alto, de hecho tengo que ponerle el cojín de la cama para que no termine con mi coxis fracturado, me encontré también con la Shlomit como unas cinco o seis piezas más allá, así que debería llegar a controlarme en un rato más. Ahora tengo que evitar ocupar la bota porque hace que transpire mucho, lo cual es malo para mis heridas, además que me recomendaron que ejercite el pie tirándolo hacia atrás para que el tendón no quede tirado para adelante, así es que lo mantengo lo más atrás posible y voy insistiendo intermitentemente al ritmo de la música que suene por el VH1.
  Recién pasó Gabriel que vino a hacerse curación, conversamos un rato de cómo iba su muñeca y como andaba mi pie, le dije que había creado un blog y que anotara la dirección para que lea lo que me va pasando no andaba ni con celular así que se consiguió un lapiz y yo saqué un pedazo de diario para anotar, supe al tiro que parte del diario tenía que sacar, el culito de una mina que sale en una plana entera del Clinic, así es que le puse la dirección del blog en el potito, quedó la mitad en un cachete y la otra en el otro, dividido por un colaless rosado con puntitos blancos, en la parte baja de la espalda le puse traumeel comprimidos para que se acordara de comprar en la farmacia, le di uno mientras conversábamos y se le pasó harto el dolor de la curación, si yo ando en este hospital fomentando la medicina natural, le pasé el papelito y se fue para la casa. Hablando de medicina natural, espero que hoy aparezca el pito con la medicina que vamos a aplicarnos en el parque, si no lo hace sería un traidor, además que si me operan mañana y me ponen nuevamente la máquina infernal, no podría continuar con mis aventuras, a menos que me pongan el V.A.C freedom que es mucho más chico, y la batería dura mucho más, lo que quizás permitiría seguir con las aventuras.  
  Y estaba en la mitad de mi siesta matutina diaria escuchando Sigur Rós cuando llegó una cirujano plástico, estaba ya en los cuarenta y tantos pero andaba con un escote de mujer de veinte, observó mi pie y dijo que definitivamente tenía que injertar, el problema es que sacó su agenda y tenía toda esta semana ocupadísima y parte de la otra también, solo podría haber sido como desde el jueves hacia adelante, o sea prácticamente en navidad, yo le dije entonces que no tenía ningún problema que fuera después mientras me mandaran para la casa a esperar, dijo que no tenía ningún problema y que podría ser como el miércoles 29 o algo así, sin año nuevo pero me da lo mismo, total que voy a hacer en año nuevo con mi pie entero fracturado, así es que ahora esperaré la opinión de los traumatólogos para que me den el alta y volver periódicamente a curaciones y eventualmente algún día a injertarme, total con mi fractura de los metatarsos tengo para rato parado así que no hay drama. Pasó el Alex probablemente para ir a dar una vuelta, pero justo me estaban descubriendo el pie y voy a estar un buen rato con el pie descubierto antes de que venga la Susana apáticamente a curarme. Así es que mejor seguiré con mi siesta matutina diaria hasta que llegue el almuerzo o seguiré viendo el documental de Nietzsche que me hizo quedarme dormido hasta que me desperté y me di cuenta que dormía así es que puse música para seguir durmiendo.
  Y llegó mi primo pito con la medicina natural así es que fuimos con el Alex al parquecito, estaba lleno de gente porque estaban saliendo de la hora de almuerzo, pero encontramos un lugar adecuado para tal efecto.
  Tanta medicina natural y especialmente una no tan natural que me trajeron también, me hace tener mucho sueño ahora, mañana contaré lo que faltó.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Día 26

  Hoy el día empezó igual que ayer, la ducha se sintió igual que ayer y el desayuno también, la única diferencia es que fue todo un poco más  tarde por el hecho de ser domingo, después del desayuno me puse a ver televisión, un programa sobre cocina del mundo con ese francés simpaticón, esta vez andaba en Brasil, después, siguiendo la misma tónica, vi a Anthony Bourdain en México, mejor ese, mucho más bacán el compadre, le gusta la buena vida, emborracharse cuando hay que hacerlo y quizás porque no otras cosas, en Paris tomó absenta, de la ilegal y en la volá durmió en el mismo cuarto de hotel donde murió Oscar Wilde probablemente en absenta también, o cuando probó una bebida a base de cannabis en la India. Después llegó mi viejo, lo mismo de siempre, hasta que llegó la Pauli a curarme y él  tuvo que salir de la pieza, conversamos harto rato ya que mi pie no es llegar y curarlo, le dije que ahora está disputando el titulo de mi enfermera favorita, me siguió la corriente y dijo que eso no podía ser, me preguntó quién era la otra y yo le dije que era la Shlomit, tuve que explicarle quien era hasta que logró identificarla, después me preguntó cuál iba a ser el premio a la ganadora del título, le respondí que será una cena romántica conmigo, pero me dijo que no podía ser, que la colgarían si lo hiciera, decepcionado le dije entonces que voy a tener que hacer dos concursos, uno para mi enfermera favorita soltera y otro para mi enfermera favorita comprometida, así es que le encargué la misión de que me hiciera una lista que detallara quien era soltera y quien no, obvio que no aceptó, no quería ser la soplona del edificio, además que se me ocurre que deben ser todas comprometidas, si quién no quiere pololear con una linda enfermera, quién te podría tratar mejor que ellas, claro que habría que estar atento a pacientes como yo, bueno, terminó mi curación y se fue, mi padre volvió a entrar, estuvo un rato y se fue cuando llegó mi almuerzo, comí y después reposé un rato, poco después apareció la Pauli de nuevo a hacer algo con la vía de Don Francisco, le recité la parte visceral que escribí ayer, con lo buena que es, se espantó un poco con el final y dijo: no, que no pase eso – pero después comentó que era verdad lo de que cuando se iba el sol el dolor aumentaba, aunque no supo darle una explicación lógica. Después fui a buscar al Alex para ir a dar una vuelta, bajamos a los estacionamientos de ambulancias, nos encontrarnos con un hombre que tenía las dos piernas quebradas y un brazo,  le pedí un cigarro, lo fumé y fuimos a pasear al sol mientras yo tenía puesto Explosion in the Sky en mi celular, le mostré desde la baranda del estacionamiento el parque que había descubierto ayer, Alex se motivó y dijo que fuéramos así es que, a su ritmo, partimos, bajamos por un ascensor que no conocíamos, si ya cuento como cinco grupos de ascensores distintos en este hospital, llegamos al piso cero y quedamos bastante cerca de la salida, le costó un poco andar por la parte que queda entre la droguería y el parque, ya que está levemente en subida, aunque antes tomé la precaución de darle un traumeel para que la hiciera, aún así, es bastante increíble que una persona de 53 años me apañe en mis aventuras  de hospital a solo dos días de una operación de codo de cuatro horas, entonces llegamos al parquecito y le mostré las lavandas, le recité de memoria el poema que inventé ayer, le gustó harto, estuvimos un minuto con los perros hiena y con uno cafecito bien decente que apareció por ahí y nos fuimos, nos metimos dentro de los pasillos laberínticos del hospital hasta que llegamos al ascensor que llega justo en el medio de los pisos, entre el ala sur y la norte, nos fuimos a nuestras respectivas piezas. Dormí un rato hasta que llegó la once, bajo el mismo supuesto de ayer terminé con el café y esta vez con un pan y me fui al parque, esta vez a leer la novela de Ballard, estuve ahí como desde las cuatro y media hasta las seis y media, agradable estuvo, en un momento estaba mirando hacia donde llegan los funcionarios a meterse al túnel que los lleva al casino y me imaginé a la Pauli caminando y dándose cuenta que estaba yo ahí solo en mi silla, entonces la vi acercándose con su vestimenta azul y su polera a rayas de colores que tiene bajo la azul, con su pelo liso con las puntas mirando hacia arriba y con sus cachetes levemente ruborizados, entonces me la imaginé llegando a mi silla, sentándose sobre mi falda y dándome un beso interminable, todo esto para después mirarme a la cara y sacar un anillo de compromiso del bolsillo, que en mi teoría no se lo pondría porque no podría andar curando gente con un anillo, después me la imaginé diciéndome con su voz tierna: Olvídame – después parándose para comenzar a caminar perdiéndose en la distancia, mientras yo, tratando desesperadamente de andar en mi silla de ruedas sobre el pasto para seguirla, se me caen a un hoyo las ruedas delanteras y caigo al pasto y quedo tendido mirando al cielo y recién ahí me doy cuenta de lo que pasó, claro está que no podría olvidarte después de un acto impulsivo de tal naturaleza. Bueno, como eso no pasó, me fui a mi pieza, con la experiencia que ya tengo en la silla, lo hice más rápido que si me hubiese ido caminando, iba llegando a mi pieza pero no se podía pasar porque estaba el piso mojado, así que me quedé conversando con la Pauli y me explicó la planilla que tenía que pasar al computador con la información de los pacientes, en eso veo a mis padres que están entrando a mi pieza así es que les grito para que cachen que estoy afuera, me tuve que dar la vuelta y llegué al ascensor, bajamos al piso uno y ahí apareció el resto de mi familia, salimos afuera y nos fumamos un pucho, estuvimos hasta como las siete diez y subimos de nuevo a la pieza, pasaron como diez minutos y los tuvieron que echar a todos, comí y comencé a escribir, en eso he estado ahora y este es el preciso momento en el que el espacio temporal de mi relato intercepta a mi propio espacio temporal, entonces ahora debería pensar en algo bueno que escribir, algo que sienta ahora o algo que fuera atemporal, pero no se me ocurre nada bueno. El sol ya se escondió, pero no sentí ningún cambio, parece que la expulsión de emoción que hice ayer cuando escribí sobre eso, hizo que, en vez de que mi amigo dolor ganara la batalla, escenario propuesto en ese párrafo, lo hiciera yo… te tengo dominado maldito. En este momento suena la alarma de presión alta del monitor porque don Fernando es hipertenso y su presión llego a los 185, llega la Gloria después de un rato a darse cuenta de lo alta que está, me toma la presión a mí y sale 123 sobre 82, ninguna novedad. 

sábado, 11 de diciembre de 2010

Día 25

  Hoy, el día empezó sin mucha novedad, más tranquilo que los otros día, si ahora con mi nuevo compañero no hago tanto escándalo como cuando estaba con el Luis, me bañé y me acosté nuevamente, revisé cosas en internet y cuando estaba pasando por el Blog de mi gumbare Martín, me armé de valor y me dije que iba a empezar un blog con las crónicas de hospital, la idea es ir subiendo diariamente lo que pase y así en vez de mandarle lo que va pasando a los que me están leyendo, les dejo la dirección y ellos ven si leen la cuestión o no, además que nunca se sabe en la red quien va a llagar a leerte, quizás por ahí aparezcan algunas chiquillas interesantes con ganas de conocerme y arreglar un encuentro casual en alguna parte de la ciudad… wishful thinking. Así es que en eso estoy ahora, subiendo los Word al blogspot y editando la estructura de los párrafos para que se vea y se lea mejor.
  Ya, terminé de subir lo que llevo hasta el momento y le mandé el link a algunos precisos, ahora voy a ir a pasear un rato, iré a ver como amaneció Alex después de su día de pabellón.
 Y fuimos a pasear con el Alex, fuimos a conocer el piso cero, yo le dije que ahí estaba el oratorio y debería haber una puerta hacia el patio interior que tiene pasto y todo, llegamos pero la puerta hacia afuera estaba cerrada, ojalá que la abran en algún momento, ese patio se ve ideal para ir a fumarse algo cuando se le ocurra a algún amigo mío venir a visitarme con algún regalito, en todo caso le dije al Alex que demás que le puedes pedir a alguien que te abra la puerta, total decirle a algún funcionario que quieres ir a rezar un rato y a tomar sol y echarse en el pastito no creo que sea mucho pedir. Salimos del oratorio y le preguntamos a una niña del aseo, me dijo que era nueva y que no sabía mucho pero que por el pasillo a la izquierda había otro patio, así es que fui yo a investigar porque el Alex venía de una operación de codo así que no se transportaba muy efectivamente en la silla de ruedas, tenía que impulsarse con una pata y con una mano, les recuerdo que tenía una fractura en la rodilla también, si funcionaba a punta de morfina y determinación.
  -Voy al supermercado, quiere algo mijo
Me pregunta el hijo de don Francisco
  -No gracias, si yo acá ando de lo más regalado así es que no se preocupe.
  - Esta bien, nos vemos entonces.
Ahora apareció la Gloria y la otra enfermera de azul, le preguntaré el nombre más tarde, vienen a curar a don Francisco así es que echaron a su nuera y a su nieta para afuera, yo le digo a la Gloria que ya está en internet así es que se va a hacer famosa, se acercó a la pantalla a sapear.
  Bueno, entonces yo andaba descubriendo el piso cero y llegué como a una especie de estacionamiento, aunque bien escondido, por un lado había una grúa pluma enorme levantando estructuras para la construcción de la parte nueva del hospital, en el centro vi a algunos autos institucionales estacionados y a mi izquierda había un letrero luminoso con letras azules que decía: DROGUERÍA… mmm, interesante –pensé yo. Una vez identificado el patio me fui rápido hacia donde dejé al Alex, vamos, me gritaba, cuando llegué a su lado me explicaba que acá no había señal y que iban a ir a dejarles algunas cosas así es que mejor que subiéramos de nuevo a las piezas, nos metimos en el ascensor, entretenida escena la de dos personas, con no mucha experiencia en silla de ruedas, metiéndose dentro de un ascensor, poniéndose de acuerdo quien entra primero y quien aprieta el botón del piso, decidimos que yo tenía que entrar primero porque andaba con “mascarón de proa” (mi pie encima de una tabla que sobresale hacia adelante) así es que eso hicimos, llegamos al piso tres, se abrió la puerta y apareció mi viejo con el celular en la mano, no esperó mucho rato así es que no fue tan grave, se lo presenté a Alex, conversamos un rato y después nos fuimos a nuestras respectivas piezas. Mi papá leía el mercurio en el computador y yo el Clinic en la cama, estuvimos así un rato y después se fue a hacer no sé qué cosa, creo que tenía que ir a dejar las entradas del concierto El Abrazo que se había llevado la Fernanda a Conti olvidadas en su billetera y que mandó por encomienda, menos mal se dio cuenta o si no se hubiesen quedado, mis hermanos y mis primos, sin ir al concierto.
  Estoy empezando a pensar que la Shlomit no va a venir, además que le están haciendo visita a mi compañero y al parecer van a estar un buen rato. Don Francisco prendió la tele hoy día y se quedó pegado en el canal VH1, lo cual no me parece nada de malo, música de fondo, de vez en cuando  muy mala, y de vez en cuando sorprendentemente buena, como la de Talking Heads, Road to Nowhere, buen video que no había visto nunca o una de Jamiroquai, piola la música, pero el video era bien bueno, salía un Porsche carrera andando por el desierto en unos buenos caminos para manejar y Jay Kay manejando un helicóptero Robinson 44 por encima del porsche, si a ese loco le encantan los autos y volás afines, si en el mejor programa de autos del mundo, Top Gear, el compadre tiene el record de vuelta en la sección A Star in a reasonable price car. A todo esto, me puse a escribir porque quería comentar que cuando se fue mi viejo y me pasó el computador estaba emol.com abierto y caché que había unas fotos de un video que salía Miley Cyrus fumando hierba, abrí el link y salía que había recién cumplido los dieciocho años y que ya andaba probando todas las volás, salía también que estaba fumando un alucinógeno, entonces pensé que  estos cartuchos de el mercurio ya habían puesto que la marihuana es un alucinógeno, seguí  leyendo y para mi sorpresa la cabrita no estaba fumando nada weed, sino que le estaba haciendo a la Salvia, si hasta me dio envidia porque ni yo la he probado todavía, haber si en alguno de esos viajes psicodélicos de cinco minutos recapacita y empieza a hacer buena música, aunque lo más probable es que no, que se transforme en otra princesita del pop corrompida así como la Britney Spears y cuantas más. Acabo de ver el video, al parecer no va a aprender que está haciendo mala música si lo único que decía era que su pololo no se parecía realmente a su pololo, dos minutos y medio le duró el viaje, la única parte notable es cuando se dejó subir al carro y empezó a cantar algo inentendible que lo repetía, al final terminó cantando con una voz media demoniaca.
  Ahora veo una conferencia de Borges, conferencia sobre la ceguera se llama, la saqué de la tremenda página que me mandó mi primo Pito (doclecticos.blogspot.com), escucho los primeros minutos y Borges confiesa que de los pocos colores que ve a esa altura de su vida, el amarillo es el que le ha sido fiel desde que era un niño y el que más le llamaba la atención de chico y me acordé que mi color preferido de niño era el amarillo y lo sigue siendo, a veces se pelea con el verde y el naranja, pero amarillo seguirá siendo, espero que eso que tengo en común con Borges no sea solo circunstancial.
  Dan un reportaje de wind-surf en la tele, muestran a los locos desafiando las olas y el viento mientras suena una canción de Sigur-Rós de fondo, me acordé por un lado de mi hermana que fue hace poco a Matanzas con un loco que hacía kite-surf y por otro lado de la Shlomit que le gusta Sigur-Ros, mientras escribo esto, justo la Shlomit está tomándome la presión, tierna la Shlomit, es la enfermera que más le habla a los pacientes mientras los controla. Discutimos de que me debería tratar a mí de tu en vez de usted.
Son ahora las siete y media de la tarde, estaba durmiendo cuando llegó la comida, pero las calorías me dieron energía para ponerme a escribir, la comida estaba rica, pero al strudel de manzana le faltó un poco de crema bien azucarada, comentario excesivamente crítico para estar acá sin pagar ni un peso. Entonces se fue la Shlomit y seguí viendo la conferencia de Borges, creo que no pasaron ni diez minutos y me quedé dormido, me desperté cuando alguien entró y, acto seguido, entra la Shlomit diciendo que no se va a quedar a ver el concierto de Explosions, dijo que era muy tarde, pero creo que debe haber sido porque hay mucha gente entrando y saliendo de mi pieza y además porque quiere mucho a Ignacio, me lo dijo Facebook, salen en su foto de perfil de lo más contentos en el concierto de Faith no More, la foto es buena en todo caso, son dos fotos en la misma foto, una sobre la otra,  tiene unos colores interesantes como de tonos pasteles, no sé si es una técnica de exposición, arreglo digital o una cámara particular, me inclino más por la última opción, quiero conocerla si es así, le preguntaré la próxima vez que la vea, no te juzgo Shlomit en todo caso. Así es que seguí durmiendo y al rato llegó Alex con su hijo, fuimos a pasear al piso uno, a la puerta que da al estacionamiento de ambulancias, nos pusimos a conversar con un señor que también chocó en moto y que escuchaba Led Zeppelin en su celular, le pedí un pucho y me dio un Lucky Light, se me acabó el cigarro y entramos porque a Alex le dio frio así es que volvimos a nuestras respectivas piezas, cuando pasé por la estación de enfermería, le pedí a la Gloria el libro de recalamos para dejar constancia de que el internet estaba malo hace una semana o más, entré a mi pieza y como andaba en volá de Borges saqué el libro que me dejó el Pito, pero pensé que quería leerlo al aire libre, eran un cuarto para las cuatro así que esperé que llegara la once para tomarme la leche con café y dejar los panes intactos, o después no tengo hambre para la comida de las siete, llegó el café, me lo tomé y después salí, le pregunté a la Gloria si es que se podía salir al patio que se ve por la ventana, porque en el oratorio la puerta que daba hacia afuera estaba cerrada, me dijo que no sabía pero que mejor fuera al parquecito que había al lado del casino del personal, me explicó el camino y partí con el libro de Borges en la falda y mi celular y el tarrito de traumeel en el bolsillo de la bata, objetos necesarios para tal aventura. Entonces seguí las indicaciones al pie de la letra, bajé al piso cero, seguí por el pasillo hacia el sur, salí al estacionamiento que está en la puerta de la droguería y seguí por afuera hasta que me encontré con el parquecito, bien agradable era, lo primero que pensé fue que encontré el lugar perfecto para aplicar medicina natural, contento busque un lugar donde aparcar la silla de ruedas , decidí ponerme en un pasillo de cemento que cruza el patio y que está rodeado por lavandas, lo primero que hice fue llamar a mis amigos a los que podría encargarle la misión de traer la medicina, una vez echo eso, me puse a leer el Aleph, estaba empezando cuando tuve una epifanía y pensé una especie de poema que voy a tratar de transcribir ahora:

  Borges con olor a lavanda

  Acá estoy
  rodeado de lavandas
  mientras
  las abejas trabajan
  la altura de la silla
  hace que mi cabeza
  coincida
  con el fin de las lavandas
  estas se mueven
  al son del viento
  describen el movimiento
  preciso del soplido
  cada punta es un punto
  los conecto
  como una animación de fluidos
  diseñada por computadora
  pierdo los planos
  veo un manto morado
  de movimientos impredecibles
  una
  abeja
  casi 
  se posa
  sobre 
  mi dedo
  dormido
  pesco el libro y leo:
  O God, I could be bounded in
  a nutshell and count myself a
  King of infinite space
                             Hamlet, II, 2
  Esta es mi nuez.
  Silencio
  eterno.

  Pasaron segundos, minutos, días y sonó mi celular, era mi viejo que quería saber donde diantres andaba metido, le expliqué el camino y finalmente llegó, mi vieja iba adelante, antes de llegar a donde estaba, casi gritando, me dijo algo en tono de retarme pero sin quererlo, llegó y le dije: Tú no puedes entrar sin retarme de alguna manera –  mi viejo comentó lo mismo, estuvimos ahí un rato conversando con harto viento y los perros con pinta de hiena se paseaban alrededor, me dio frio y nos fuimos para la pieza, revisé cosas en internet, comenté algunas, me cansé, vi tele, vi a mi vieja leyendo el Clinic, vi a governator en una película que se infiltraba en la guerrilla colombiana, un cuarto para las siete, se fueron mis padres, casi duermo, llega la comida, me la como, escribo. Parece que ahora voy a ir al baño y a visitar un rato a Alex para contarle el lugar que descubrí y para invitarlo a lo de la medicina natural si es que resulta.
  Fui a su pieza y hablamos de estructura musical nuevamente, de historias de su andanzas musicales y me contó experiencias que no puedo reproducir acá.
  Creo que ya no hay nada más interesante que contar… me duele, pero es un dolor que ya lo siento como mi amigo, como alguien que llevo a cuestas y que tiene personalidad propia, si me he dedicado a mirar por la ventana mientras se esconde el sol y he concluido que la cantidad de luz en ese momento es indirectamente proporcional a mi dolor, mientras menos luz se ve sobre las montañas, mas personalidad toma mi amigo, como si me estuviese desafiando a algo, a que ponga mi pie sobre los hombros y desaparezca de este hospital y pulular por los rincones más recónditos de la ciudad, entonces cuando la luz llegue nuevamente en la mañana, encontrarme en la calle, solitario, sin dedos, sin carne, sin pudor, pero con más dolor, infinito, como si hubiese perdido la batalla definitiva contra él. 
  Le acabo de recitar la última parte a la Magaly que vino a controlarme, de las de celeste, siempre tiernas y ella especialmente buena onda, uno de los párrafos más viscerales que he escrito y mientras lo hacía me apretaba la faja para medir la presión, terminé y terminó de apretarme, vi el monitor y me di cuenta que mi presión había subido a 166 sobre 115!!, mientras, ella fue a buscar algo y cuando volvió, le explique que me había subido la presión cuando había leído, se asombró a lo que llegó la cifra y me la tomó de nuevo, esta vez resulto ser  133 sobre 105 bastante más baja pero levemente más alto que mi promedio. Ahora me tomaré el profenil, leeré un rato y me dormiré.